miércoles, 26 de marzo de 2014

Carola Castedo, casi tres décadas en la televisión

El sueño de volver a vivir en Santa Cruz está más cerca para Carola Castedo. Lo hará cuando sus hijos salgan bachilleres, asegura, pues ese es el compromiso familiar, y no falta mucho, son solo tres años. Ella dice que es muy importante volver, pues quiere estar con su familia y en su ciudad natal. También su esposo y sus hijos están ilusionados con hacerlo.

Carola tiene 26 años de trabajo ininterrumpido en la televisión boliviana, su rostro pertenece al imaginario colectivo de de los bolivianos que cada día ven las noticias en la red Bolivisión. Para ella, su trabajo es una pasión que comenzó con el programa Galarreporter, un espacio de investigación periodística que marcó época en la televisión boliviana de los años 90.

Amable y sencilla, habla de su vida y de su experiencia en la pantalla.

- ¿Cómo se ve a usted misma como una mujer de televisión, después de 26 años de trabajo?
Me veo como una mujer que ha luchado, ha sacrificado y entregado mucho también para consolidar una imagen creíble y querida.

Esto me hace sentir bendecida e inmensamente agradecida, porque es la aceptación del televidente lo que me ha permitido mantenerme vigente durante tantos años. He tratado de realizar mi trabajo con honestidad, responsabilidad, humildad y un gran compromiso con mi red, que ha sido mi casa durante toda mi carrera televisiva.

Estos años han sido de un gran aprendizaje, porque tuve la oportunidad de trabajar al lado de profesionales de los que aprendí muchísimo, y porque viví de cerca episodios políticos y sociales que marcaron la vida del país, más aún haciendo periodismo desde la sede del Gobierno.

Así como vi cambiar el país en estos 26 años, también vi evolucionar la televisión.

Actualmente es más fácil con las nuevas tecnologías hacer periodismo y producción. Cuando empecé no teníamos internet, celulares y unidades móviles.

Se usaba aún mucho la máquina de escribir y nuestros contactos con el exterior eran vía agencia de noticias. Hoy estamos con la tecnología HD, que nos permite calidad de imagen, editamos digitalmente y la cobertura en vivo es fascinante por la inmediatez en que se genera, aunque eso nos obliga a ser más cautelosos en nuestra conducción.

Me encanta ver que la televisión y el periodismo le han dado un rol protagónico a las mujeres, que han dejado ser simples objetos decorativos en la pantalla, porque la belleza impacta, pero es secundaria. Hoy las mujeres dirigen departamentos de prensa, cubren las fuentes a la par de los hombres. En esta profesión, la diferencia la marca la capacidad, no el género.

- ¿Desde cuándo vive en La Paz? Cuéntenos su experiencia allí, qué es lo que aprendió. ¿Cómo le cambió la vida vivir allí?

Vivo en La Paz desde febrero de 1998, era mi destino inequívoco. Dos propuestas llegaron al mismo tiempo: una laboral y otra de matrimonio. Ambas significaban trasladarme a la sede del Gobierno.

Vivir aquí me enseñó a entender al país en su diversidad, no somos unos mejores que otros, simplemente somos distintos, y eso, culturalmente, es muy enriquecedor. Soy una convencida de que el regionalismo está solo en el discurso político, jamás me sentí discriminada, al contrario, muy querida y respetada.

Tengo un profundo agradecimiento y cariño por esta ciudad, que hoy por hoy es mi hogar.

- Háblenos de su familia.

Es lo más grande que tengo, es mi mayor empresa en la vida, el desafío donde nunca pienso fallar.
Tengo dos hijos, Flavia Alexandra de 16 años, y André, de 15. Ambos nacieron en Santa Cruz, pero fueron criados en La Paz. Ellos dicen que son ‘cambacollas’.

Me encantan, les tengo pasión, son muy talentosos, hijos cariñosos, el centro de mi vida.
Jens, mi esposo, es el compañero que soñé toda la vida, incondicional y entregado a su hogar. Es un hombre que me hace sentir siempre guapa y amada, y nunca ha dejado de apoyar mi carrera.

Mi familia es mi bendición y alegría, somos muy unidos.

Lo que siempre tengo, es la nostalgia por mi familia en Santa Cruz. Volver, es ahora un proyecto a corto plazo. Todos estos años ha sido mi gran ilusión.
Soy feliz aquí, pero siempre viví con nostalgia, añoro Santa Cruz, soy una cruceña orgullosa, y estar lejos me enseñó a amar mucho más mi tierra.

Hay momentos difíciles, porque se extraña demasiado.

Todavía no sé exactamente lo que haré cuando regrese a Santa Cruz, pero no creo que deje la televisión, aunque tampoco me cierro a nuevos proyectos.

- ¿Y la actuación?
La actuación ha sido la gran pasión de mi vida, tuve la oportunidad de hacer la miniserie de diez capítulos Luna de locos, donde tenía el rol femenino estelar; fui actriz en la teleserie Historias del vecino, en la producción para televisión Única herencia, e incluso pude hacer cine en 35 mm con el filme Los igualitarios.
Otros proyectos quedaron truncados, pero siempre estaré dispuesta a iniciar nuevos retos en este campo

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