lunes, 17 de marzo de 2014

ANABEL ANGUS ARZA LA CONDUCTORA DE “YO ME LLAMO” HABLA ACERCA DE SUS PLANES; AUNQUE DE AMOR AúN NO QUIERE NADA.

Anabel Angus Arza, conductora de La revista de Unitel, a sus 24 años, está en su mejor momento laboral; su corazón dejó de tener dueño hace apenas unas semanas, pero ella está en paz.

¿No hay "vuelve"?

De mi boca puedo decir que no porque es lo correcto. Creo que es una persona maravillosa y yo también intento serlo, pero también pienso que cuando dos personas buenas no llegan a entenderse, lo mejor es alejarse para no hacerse daño.

Dios dirá lo que me depara el futuro, pero lo mejor es que cada cual siga su camino, yo con mi rutina, persiguiendo mis sueños.

¿No sientes la necesidad de un compañero?

Lo siento, pero no soy egoísta y me doy cuenta de que no tengo tiempo ni para mí, apenas tengo tiempo para comer, para mi familia y mi gato.

Ahora mi prioridad es el trabajo, estoy ahorrando para tener un futuro. Ya tengo mi lote y quiero construir mi casa ladrillo a ladrillo, y por ahora me toca asumir esa meta sola.

¿Cuántas horas trabajas?

Me levanto a las 4:55 y me alisto en cinco minutos. Vengo vestida al canal, pero hecha una bruja y en media hora tienen que peinar y maquillar a tres personas (Angélica Mérida, Gabriela Oviedo y yo). A las 6:00 estoy en vivo hasta las nueve y regreso a Unitel a las 14:00 para trabajar en la producción de Yo me llamo, de ahí me paso al noticiario y a mi casa llego a las 22:00 o 23:00, todos los días.

Pasas la juventud encerrada en un estudio...

Soy tan amiguera que no lo siento así, en todo momento me relaciono, comparto, me entretengo. No voy a mentir, me canso, duermo muy poco, pero el fin de semana lo aprovecho y cuando tengo vacaciones viajo. De hambre no te mueres...

Hasta ahora, para mí la vida ha sido un cuento de hadas que yo escribo. No es que todos los momentos sean buenos, he tenido ratos difíciles en los que no veo a mi familia o miro a mis amigos disfrutando muchas cosas de su juventud, mientras yo estoy en un estudio grabando.

Nunca te alzaste...

A la gente a la que se le suben los humos le hace falta un cable a tierra, el mío es Dios y mis padres.

Es bueno recordar de dónde vienes y quiénes te pusieron en ese lugar, si no te estrellas.

Manejas muy bien el

tema de la fama...

He tratado. No tengo permiso del canal para dar notas a programas de farándula, pero con una sonrisa y un abrazo les digo que no puedo.

En algún momento me gustaba ir a los boliches, pero a la salida estaban las cámaras buscando algo malo y para mí era difícil dar explicaciones a mis padres por cosas que no hacía, así que preferí no exponerme.

¿Has sentido envidia en el medio?

La he sentido, la he visto, la he llorado, pero nunca hice daño a nadie y Dios se encargará de estas personas. Muchas veces me quedé a un lado, sentía que no me daban la oportunidad, pero la paciencia es uno de los mejores méritos que tengo. Siempre me dije, haz lo que te gusta, así que respiré y seguí adelante y Dios en su momento fue colocando las piezas en su lugar, mientras yo puse una pared a la envidia.

Creo mucho en el karma, actúo bien y por eso me vienen tantas cosas buenas.


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